Así fue la salida de José de San Martín del ejército español

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José de San Martín sirvió por muchos años a la corona española. Pero en su madurez, advirtió que los desaciertos, solo pretendían hegemonizar un poder absolutista en decadencia. Por eso tomó contactos con otros americanos que peleaban para España y tomó de decisión de regresar.

Los movimientos revolucionarios americanos fueron en un primer momento,  más que un lucha independentista, una salida a una forma liberal para reorganizar gobiernos contra el absolutismo imperante. Las monarquías tal como se las concebía, eran una forma de gobierno ya agotadas. El absolutismo, la imposición, el monopolio y todas las formas preexistentes, habían dado sobradas muestras de retraso para millones de colonos, que solo habían recibido explotación para bien de unos pocos. La mentalidad Inglesa, la revolución francesa, los libros de una nueva economía, fueron calando hondo en una generación que consiguió apoyo en los británicos, que habían intentado hacer pie en estos territorios por las armas y habían fracasado. Las guerras en Europa cambiaban de aliados a cada momento. Británicos con Franceses contra españoles. Españoles, franceses y portugueses contra ingleses. Ingleses, españoles y portugueses contra franceses.

Cuando San Martín pasó un tiempo de amistad con Francisco María Solano Ortiz de Rosas, el venezolano influyó en sus ideas liberales. Instalado en Cádiz y con las noticias de las revoluciones americanas, varios pensaron en regresar. Lo que quedaba de España, no tan solo perdían terreno contra los franceses, sino que sostenían un poder inexistente, con ideas retrogradas, por las cuales cada vez menos, los militares estaban dispuestos a defenderlas.

Fue así que en setiembre de 1811, solicitó la baja del ejército español, alegando la necesidad de regresar a Lima, para cuidar a su madre que había quedado allí. Era mentira, pues su madre estaba en Galicia, al norte de España. Claro que las comunicaciones por aquella época no eran ni por cerca lo que son en la actualidad, así que quien iba a poder averiguar si era verdad, más aun en tiempo de guerra. Es más, cuando los españoles le dan la baja del ejercito, dicen en el documento, que lo hacen para ahorrarse un sueldo, una decisión de la que seguramente se arrepintieron toda su vida. Lo cierto es que San Martín partió de Cádiz, pero no lo hizo hasta América, sino que se embarcó a Inglaterra.

Los ingleses que habían intentado convertir a las colonias americanas en británicas y fracasaron, hacía tiempo que habían cambiado de plan. El más fuerte era la necesidad de ayudar a la independencia americana, pues eso les daba a ellos lo que necesitaban: comerciar y terminar con el monopolio español.

En Inglaterra había reuniones y se formaron las llamadas Logias,  que eran  grupos que se reunían en secreto en pos de alcanzar la independencia americana. El venezolano Francisco de Miranda, ya desde varios años atrás, había intentado conquistar y liberar el caribe, pero había fracasado. En sus ideas independentistas, apoyada por Inglaterra había formado el logia llamada la “Gran Reunión Americana”. Cuando San Martín llego a Londres, Miranda ya lucha en tierras venezolanas, pero en su casa, otro venezolano Andrés Bello, lideraba las reuniones de esta logia.  También participaban de estas reuniones Carlos de Alvear y José Matías Zapiola, hombres ligados a familias pudientes de Buenos Aires, con las que mantenían estrecho contacto de los movimientos revolucionarios.  Según el historiador Rodolfo Terragno, en documentos encontrados en Inglaterra, San Martín conoció en detalles el Plan Maitland, que consistía en liberar américa de los españoles comenzando por Buenos Aires y siguiendo por Chile, para terminar en Perú. Una década después, ese plan terminaría de ser ejecutado por San Martin en la acción libertadora. Los contactos y las entrevistas de San Martín en Inglaterra fueron realmente importantes.  Con todo listo, en enero de 1812, partió hacia Buenos Aires  a bordo de la fragata George Canning junto con Alvear, Zapiola, Francisco Chilavert y el barón Eduardo de Holmberg, más el dueño de la embarcación Thoma Eastman, entre otros. La fragata llevaba el nombre del Ministro de Relaciones Exteriores británico que pretendía que América se independizara de España para que Gran Bretaña obtuviera beneficios económicos. El viaje no fue tan tranquilo, pues antes de llegar a Buenos Aires, se toparon en el mar con una escuadra española. El alférez José Matías Zapiola, tomó la capitanía del barco, y con un pasaporte falso, logró burlar a los españoles, que de descubrir la verdad, hubiera corrido otro suerte el viaje y los futuros héroes.

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