El cruce de los Andes y la libertad de Chile

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El cruce de Los Andes fue heroico, pero más aún las dos batallas con las que finalmente le dio la libertad a Chile.  Chacabuco y Maipú fueron las batallas militarmente hablando, más importantes de San Martín.

El cruce de los Andes fue una obra militar de arte preparada por San Martín. Con la ayuda de Pueyrredón y del resto de las provincias logró una tropa de 5000 hombres donde iniciaron su acción militar los esclavos afros o también comunidades aborígenes.

Fray Luis Beltrán se puso al frente de la fábrica de armas multiplicando recursos donde no los había, mientras que las mujeres mendocinas y de distintos puntos del país hasta vendieron sus joyas para lograr sus recursos para la expedición.

La preparación del ejercito fue estricta y el entrenamiento comenzaba a las 5 de la mañana y se extendía hasta el rezo del Rosario  a las 19, con un breve descanso a la siesta.  Y además comenzó una guerra de inteligencia y contrainteligencia que enloqueció a gobernador español en Chile Casimiro Marcó del Pont.

El tucumano Álvarez Condarco viajo a Chile con una copia de la declaración de la Independencia, lo que enloqueció al español que tomó este ato como una falta de respeto. Por ese motivo mando urgente de regreso al militar patriota. Lo curioso es que Álvarez Condarco hizo el camino de ida por el camino de los patos y el de vuelta, por el camino de Uspallata, lo que sirvió para dar detalles de cómo estaban esas rutas por las que luego debía cruzar el ejército de los andes.

Las mujeres espías también jugaron un papel fundamental para dar detalles de los realistas en Chile. Una de ellas llegó hasta las entrañas del poder al convertirse en amante del gobernante español y así poder descifrar los mayores secretos. Otras fueron descubiertas y pagaron con su vida, la labor que habían realizado. Otros fueron espías falsos, que simulaban enviar cartas erradas, dejándose dar alcance, con el objetivo de desorientar a los españoles. También en Mendoza se descubrió que el espía de los españoles era un cura de apellido Lopéz y una red de cinco seguidores. A ellos por lo general también se ingeniaba la manera de hacerles llegar información equivocada que perjudicaba aún más las previsiones de los chilenos para esperar a San Martín.

El cruce de Los Andes se dio por seis pasos distintos. El objetivo era o tan solo lograr vencer en l capital, sino cerrar también las posibilidades en el norte y en el sur.

El primer batallón que partió lo hizo por el sur, por el Portillo en Setiembre de 1816, con el objetivo de distraer las tropas enemigas.

En enero de 1817 comenzaron a partir todas las otras expediciones. En el norte, salió la expedición de Come-Caballos que tenía por objetivo levantar a la ciudad de Copiapó.

Desde San Juan partió la expedición de Guana, para tomar las ciudades de Coquimbo y La Serena.

En el sur la expedición de Paso del Planchón tenía como objetivo tomar Talca y Curicó.  Mientras que desde Mendoza partirían las dos expediciones más importantes. Una por Paso de los Patos que lideraba el mismo José de San Martín y otra que pasaría por Uspallata liderada por Gregorio de La Heras.

El cruce de los Andes fue durísimo y muchos soldados murieron. La puna, la diferencia de temperatura que oscilaba entre los 30 grados de día y 10 grados bajo cero de noche hicieron mella en toda la tropa, incluido San Martín.

Antes de llegar a suelo chileno ya hubo cruces con los realistas. El 24 de enero hubo un primer encuentro  en Pichueta y luego otro en Potrerillo. Las tropas revolucionarias produjeron bajas, tomaron prisioneros y se quedaron con una importante artillería enemiga.

En los primeros días de febrero hubo otros encuentros  con resultados positivos parta las tropas sanmartinianas que ingresaban a territorio chileno y liberaron las poblaciones de San Antonio y Santa Rosa.

El 12 de febrero a las dos de la mañana comenzó el avance de las tropas de San Martin a la luz de la luna. Había dividido a las fuerzas de O´Higgins por el cerro pequeño donde debía esperar a que Miguel Soler realice un rodeo por el cerro más alejado y así  desbandar a las tropas del realista Maroto que en la cima, esperaba el amanecer para bajar a degüello.

Sin embargo el chileno no esperó la llegada de Soler y enfrentó a los realistas que lo superaban en número y le dieron un revés transitorio. Viendo la situación el propio San Martin avanzó sobre los realistas y ordenó a Soler marchar desde donde estuviera hasta el campo de batalla. El encuentro fue cruento y a las dos de la tarde, la batalla estaba ganada.

Chacabuco fue una victoria completa que les dio a los patriotas el dominio de Santiago. Marcó del Pont intentó huir pero fue capturado en Valparaíso cuando se preparaba para abordar un barco hacia Lima. Los chilenos le ofrecen la titularidad del gobierno a San Martín la máxima jefatura de gobierno, como Director Supremo de Chile. Él declina el ofrecimiento y recomienda el nombramiento de O’Higgins.

Tiempo después San Martin tuvo que viajar a Buenos Aires a negociar con Pueyrredón ya que quería seguir adelante con el plan a Lima, algo que encontró la negativa de las fuerzas de Buenos Aires.

Después de varios días de reuniones secretas de la Logia, en la casa de San isidro de Pueyrredón, San Martín emprendió el regreso a Chile, llevándose consigo a su esposa.

Por lo crudo del invierno tuvo que esperar una temporada en Mendoza, pero la salud de Remedios comenzó a deteriorarse por lo que el médico le indicó que era necesario regresar a Buenos Aires.

En Chile, las cosas no estaban mejores. O’Higgins, Monteagudo y Guido se habían enemistado, mientras que los realistas que habían sobre el sur se reorganizaban para recuperar Santiago, una vez más al mando de Manuel Osorio, el mismo que había triunfado en 1814.

Osorio se ubicó en la zona de Concepción y avanzó hacia el norte hasta instalarse en la zona de Tacna.

En la zona conocida como Cancha Rayada, tuvo lugar un primer combate que terminó en una clara victoria de los realistas y que gracias a Las Heras pudo salvarse a 3000 soldados.

Este desastre de Cancha Rayada puso en vilo a San Martín que logro reorganizar su tropa en solo 5 días y marchó al encuentro con los españoles en los campos de Maipú el 5 de abril de 1818.

La batalla fue cruentísima. Los criollos atacaron y los españoles resistieron estoicamente. Sobre el final de la batalla, llegó Bernardo O’Higgins malherido al frente de un batallón que atacó Lo Espejo, donde se guarnecían tropas españolas.

Las bajas patriotas ascendieron a unos 1000 hombres y las realistas, al doble, con 3000 prisioneros y una cantidad significativa de armamento capturado.

San Martín y O’Higgins se abrazaron victoriosos,  en lo que se conoce como  El abrazo de Maipú. Conocida la noticia, el Virrey de Lima dejó de mandar pertrechos a Chile, ya que temía que el próximo paso de San Martín sería entrar a su ciudad.

Mientras tanto el general victorioso  regresó a Buenos Aires y pidió ayuda para continuar su empresa, pero en la capital no tan solo se la negaron, sino que además le propusieron que regrese con su ejército para defender la ciudad de los ataques de las fuerzas de Artigas, a lo que el San Martin se negó.

Pueyrredón se comprometió a conseguir un prestamos entre los más acaudalados de la ciudad, pero eso nunca existió. Es más le pedía  a San Martin que le exija a los chilenos la devolución de un millón de pesos que el gobierno había puesto para la campaña libertadora.  San Martin regresó desilusionado de Buenos Aires y comenzó su campaña para conseguir recursos que le permitieran completar lo que le faltaba a su plan. Mientras en Buenos Aires los problemas internos eran cada vez mayores, San Martin presentó su renuncia a Pueyrredón, al tiempo que se la comunicaba también a O´Higgins. A esta altura la amenaza concreta de la expedición que saldría desde España a recuperar esa antigua colonia era inminente. Después de varias correspondencias, San Martin siguió a Chile a preparar la expedición a Perú.

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