La Familia de José de San Martín

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Conocé a la familia del prócer. Sus padres y sus hermanos al servicio de España. Su hermana mayor, la única hermana mujer.

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Hablar de la familia San Martín nos remonta al siglo 18, en el norte de España, a la región de Castilla, y la provincia de Palencia. En un pequeño pueblo de agricultores, Cervantos de la Cueva,  nacía Juan de San Martín en febrero de 1728, hijo de Andrés San Martin y de Isidora Gomez. Muy cerca de allí, a menos de 20 km, otro pueblo se llamaba Paredes de la Nava y allí nacía Gregoria Matorras, en marzo de 1735, hija de Diego Matorras y María del Ser, que moriría al poco tiempo de nacida su hija.  Curiosamente, a pesar de ser ambos de la misma región, se conocerían en Buenos Aires, muchos años después.

Es que la vida de Juan San Martín lo trajo a estas tierras, después que hiciera la opción de dejar la agricultura para dedicarse al ejército. A los 18 años ingresó en el  Regimiento de Infantería de Lisboa, donde hizo 4 campañas contra los moros que quedaban en los centros españoles de Africa. Luego de estar 7 años en ese destino, fue ascendido a sargento de la compañía de Granaderos, donde participó en el cuidado de los enclaves de Galicia, Guipúzcoa, Navarra y Extremadura y Andalucía.

Teniendo en cuenta su desempeño, fue enviado a Cádiz y desde allí a Buenos Aires, cuando tenía 35 años.

Gregoria Matorras, que había perdido a su madre de pequeña, decidió en 1767, acompañar a su primo, Jerónimo Matorras que venía a Buenos Aires con el nombramiento de gobernador de la intendencia de Córdoba del Tucumán.

Juan San Martín, en Buenos Aires, fue destinado a cuidar las estancias que habían pertenecido a los Jesuitas en la Banda Oriental, luego que por orden del rey, los religiosos habían sido expulsados de estas tierras.  Juan solía viajar a Buenos Aires y fue allí donde conoció a su futura esposa, con quien se casó en octubre 1770. Ambos se  fueron a vivir en la estancia de Las Vacas, donde nacieron sus hijos María Elena, Manuel Tadeo, Juan Fermín y Justo Rufino. Luego en vista de la administración de Juan, lo nombraron  teniente de gobernador del departamento de Yapeyú, ​ que formaba parte del Gobierno de las Misiones Guaraníes en  1775. Será justo en este lugar, donde nacería José Francisco, el hijo menor.

Luego de su pasó por esa gobernación, regresó a Buenos Aires, donde compró dos casas cerca de la Catedral. Pero el matrimonio quería regresar a España y realizó el pedido, que finalmente le fue concedido en 1784.

Todos los hijos varones  del matrimonio fueron a la Escuela y luego siguieron la carrera militar.

La mayor era la única mujer, María Elena, que nación en 1771 y se casó con un militar, con quien tuvo una hija, Petronila. Aunque no volvió a encontrarse con su hermano José, mantuvieron una buena relación por carta y luego de enviudar, se estableció en Madrid, donde moriría en 1852, dos años después que el Libertador, quien en una cláusula de su testamento había encomendado el pago de una pensión de 1.000 francos a María Elena y cuando ésta falleciera, una renta vitalicia de 250 francos a su sobrina Petronila.

El hermano mayor de los varones, Manuel Tadeo, tras participar en la campaña del Rosellón de 1793, combatió  en la guerra contra la ocupación napoleónica de España. Pasó tres años preso y, con la restauración de Fernando VII, ascendió a teniente coronel en 1815 y a coronel en 1817. Las relaciones entre José y Manuel Tadeo no serían  buenas. Cuenta el coronel Manuel Olazábal en sus memorias que, a poco de llegar de Chile y Perú, San Martín recibió un paquete con correspondencia. Leyó las cartas y después, “viendo la letra y el sello de una sin abrirla, y manifestando desagrado, agregó: esta es de mi hermano Manuel ‘Matucho’, que creyéndome aún dictador en el Perú, me escribe por primera vez desde que nos separamos en 1812, no habiéndome contestado a tantas que le he escrito llamándolo a mi lado”.

Juan Fermín Rafael pasó un tiempo embarcado y participó en la derrota española, a manos de los ingleses, en la batalla del cabo San Vicente (1797). Pasó después a la caballería, y en 1802 lo destinaron a Filipinas, al Escuadrón de Húsares de Luzón, donde alcanzó el grado de mayor. Se casó en Manila, donde murió en 1822.

El único de los San Martín que llegó a  una posición militar de jerarquía social fue Justo Rufino que en 1793 pidió su incorporación a los Guardias de Corps, la custodia personal del monarca y la familia real. Allí, Justo participó en el motín de Aranjuez que en 1808 forzó la abdicación de Carlos IV y fue parte de la escolta que acompañó a Fernando VII hasta la frontera francesa, que llevaron a la coronación de José Bonaparte como rey de España. Luchó en los dos sitios de Zaragoza, cayó prisionero de los franceses, pero logró fugarse y siguió combatiendo en Cataluña, Valencia y Andalucía. En estas campañas obtuvo el grado de teniente coronel que luego Fernando VII no le reconoció. Se retiró como capitán. Pero la revolución liberal española de 1820 lo reincorporó como teniente coronel. Justo Rufino fue el único que volvería a reunirse con su hermano, en Bruselas y en París. Moriría en Madrid en 1832.

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