El fin de la República del Tucumán

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    El 28 de agosto, Abraham Gonzalez, un uruguayo que estaba a las órdenes de  Bernabé Araoz, se levantó contra su jefe y lo derrocó. Terminaba así la República del Tucumán.

    El 28 de agosto de 1821 Abraham González se había sublevado nuevamente a las tropas que mandaba que, según Groussac, eran las mismas que acababan de derrotar a Güemes.

    Protegido y lugarteniente de Bernabé Aráoz, operó al parecer con el apoyo del gobierno de Santiago, de sectores autonomistas de Catamarca y de descontentos
    de Tucumán; se apoderó de la ciudad y derrocó así al presidente Aráoz poniendo fin a la República.

    En esta su segunda asonada, Abrahan González se hizo “elegir” por un Cabildo Abierto después de tomar la ciudad, vecinos firmaban el acta; quedó así sin efecto la Constitución de 1820.

    Al día siguiente, el gobernador formaba el Cabildo ordinario en una extraña votación en la que los vecinos debían llevar los votos a los doctores Domingo García y Juan Bautista Paz, comisionados para ello por el Gobernador; si no se respetaban los reglamentos al menos era necesario guardar formas legales colocando al frente del proceso a dos abogados prestigiosos.

    Según Jaymes Freyre fue un plebiscito en el que, presionados por las tropas, hasta los amigos y familiares de Aráoz tuvieron que elegir gobernador a González.

    Abraham González se proclamaba centralista y enemigo de Güemes, Artigas, Ramírez y
    Aráoz. Inmediatamente llamó a elecciones de capitulares, es decir, restauró la
    institución capitular nombrando al Cabildo “soberano”.

    Envió un manifiesto a los comandantes de armas, a los alcaldes y a los párrocos de la campaña en donde sostenía las tres principales acusaciones contra Aráoz: la creación de la república, la acuñación de moneda de baja ley y la resistencia al envío de diputados a Córdoba. En su primer número El Restaurador Tucumano, el periódico que mandó publicar el
    nuevo gobierno, decía que la rebelión contra Aráoz había contado con el apoyo de
    hombres de todas las provincias, especialmente de los diputados del Congreso reunido
    en Córdoba.

    El Gobierno de Buenos Aires desmintió inmediatamente haber apoyado el
    movimiento

    Fuente: http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/tiovallejo_dt.pdf

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