Argentina y el origen de las fichas dactilares

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    Juan Vicetich uso este metodo por primera vez en 1891. Fue todo un adelanto y que en todo el mundo nunca se lo había usado.

    Nacido en la isla de Hvar, conocida como Lesina en italiano, hoy Croacia y en ese momento parte del Imperio Austríaco, el 20 de julio de 1858, y fallecido a los 66 años en Dolores, Provincia de Buenos Aires, Argentina, el 25 de enero de 1925, 95 años atrás, Iván Vucetic, castellanizado como Juan Vucetich Kovacevich, fue un hombre clave para la sociedad contemporánea al diseñar el moderno sistema de identificación de personas por vía de las huellas dactilares.

    De profesión antropólogo, aunque se desconocen sus estudios, llegó a la Argentina a los 23 años de edad en 1882. En 1888, ya habiendo obtenido la ciudadanía argentina, ingresó como empleado de contaduría en el Departamento Central de la Policía de la Provincia de Buenos Aires en la ciudad de La Plata.

    Rápidamente desarrolló una importante carrera que luego de un año y medio como contable, calificado como “meritorio”, pasó a ser el jefe de la Oficina de Estadísticas, lugar desde el cual fue el creador de la Oficina de Identificación Antropométrica y más tarde del Centro de Dactiloscopia, en el que se desempeñara como director.

    En realidad Vucetich no fue el creador de la dactiloscopia pero sí quién profundizara los estudios y los hiciera universalizar. Ya los antiguos babilonios y persas, muchos siglos atrás, utilizaban las huellas dactilares para identificar a los autores de los registros de arcilla. En la misma época en que Vucetich desarrollaba el tema en la policía bonaerense el francés Alphonse Bertillon y el inglés Francis Galton trabajaban sobre la identificación de personas en base a ciertas características únicas de sus cuerpos.

    El método de Bertillon fue implementado por la policía de Francia y las de otros países. Partía de la base de que cada persona tenía un cuerpo con medidas únicas que lo diferenciaba de todas las demás. Pero dicho método, aparecido en 1883, debió ser dejado de lado tiempo después cuando se verificó la existencia de dos personas que poseían el conjunto de sus medidas de manera coincidente.

    En el caso del antropólogo Galton, nacido en 1822 y fallecido a los 91 años en 1911, fue quién estuvo más cerca del logro de Vucetich. En 1892 dio a conocer su libro “Huellas dactilares” en el que se señala que las mismas son únicas en cada individuo, aún en el caso de gemelos, y que, además, también son inmodificables a lo largo de toda la vida de la persona que las posee. Tampoco las huellas digitales servían para determinar rasgos hereditarios de acuerdo con lo surgido de dichos estudios. Por todo ello se avanzó hacia un reemplazo del método de Bertillon por el de Galton.

    Claro que para entonces ya un año antes, en 1891, la policía bonaerense había establecido, como novedad mundial, el registro dactiloscópico de las personas y así en base al mismo en 1892 se pudo identificar a Francisca Rojas, la mujer que en Necochea había asesinado a sus dos hijos y luego culpado de ello a su esposo.

    Las huellas dactilares de sus dedos ensangrentados, en particular las de su pulgar derecho, fueron claves para determinar que fue ella y no su acusado marido.

    Todavía pasaron otros once años hasta que en 1903 el entonces jefe de la policía bonaerense, Francisco Julián Beazley, adoptase oficialmente el método desarrollado por Juan Vucetich y que le fuera encargado en su momento por un anterior jefe, Guillermo Núñez.

    Galton propuso 40 rasgos a tener en cuenta en tanto que Vucetich trabajó sobre 101 aunque finalmente los redujo a los cuatro principales: los arcos, las presillas internas, las presillas externas y los verticilios. Por último todo ello fue exhaustivamente precisado cuando en 1894 publicara sus “Instrucciones Generales para el sistema antropométrico e impresiones digitales”, las que fueron ampliadas en 1904 cuando en el Segundo Congreso Médico de Buenos Aires presentara su obra “Dactiloscopia comparada” que fuera traducida a varios idiomas y le hiciera recibir diversas distinciones a nivel internacional.

    A lo largo de sus 117 años de implementación se han realizado importantes cambios en lo que hace a los sistemas de archivo, comparación e implementación, pero, sin embargo, la identificación de las huellas dactilares se mantiene en base a los cuatro rasgos fundamentales determinados por Vucetich en su momento.

    La determinación del “Día Mundial de la Criminalística” que se conmemora todos los primeros de septiembre se debe a que en esa fecha de 1891 Vucetich concretó las primeras fichas dactilares del mundo en base a las huellas de 23 procesados. Pocos años después, en 1894, la policía bonaerense adoptó el sistema tras una investigación en la cárcel de La Plata en la que se realizó una verificación del mismo en base a su aplicación a 645 detenidos.

    Dicho sistema originalmente que fuese denominado “icnofalangometría” fue incorporado también oficialmente por la Policía de la Capital, luego devenida en la Policía Federal Argentina, en 1905. Por su parte la Academia de Ciencias de París, en 1907, hizo saber al mundo que el método Vucetich era el más preciso conocido hasta entonces. Sin embargo cuando Vucetich visitara París en 1913 sufrió una pública agresión por parte de Bertillon en venganza a las críticas que él le formulase respecto a la propuesta de 1893.

    Fuente: https://marcelobonelli.cienradios.com/quien-fue-juan-vucetich-clave-en-el-diseno-del-sistema-de-identificacion-de-huellas-dactilares/

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