Combate de Río Las Piedras

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    Fue un encuentro entre la retaguardia de las tropas del Gral. Manuel Belgrano y un avanzada de las tropas realistas de Pío Tristán. La victoria de los criollos fue aplastante y sirvió para levantar la moral de un ejército que el 24 de setiembre enfrentaría a los realistas en Tucumán.

    Las tropas del Gral Manuel Belgrano, fueron atacadas en su retaguardia el 3 de setiembre de 1812, por una avanzada realista encabezada por el Comandante realista Agustín Huici, bajo las ordenes de Pío Tristan.

    Este encuentro se produjo en el Río Las Piedras, en el sur de la provincia de Salta, cerca del límite con Tucumán.

    Belgrano había salido desde Jujuy con destino a Córdoba el 23 de agosto, en un éxodo de todo un pueblo con el que se hacía cada vez más difícil marchar.

    Los realistas avanzaban con la intención de dar alcance a Belgrano, antes que este llegase a Córdoba, para evitar pudiese rearmarse. El objetivo era reconquistar los pueblos del norte que se habían adherido a Revolución en mayo de 1810, y así lograr que las colonia queden nuevamente bajo dominio español.

    Luego del Combate el propio Belgrano envió a Buenos Aires el siguiente parte:

    «Ayer (3 de septiembre de 1812) a las dos de la tarde, cargó el enemigo, en número de seiscientos hombres, con tanta furia sobre mi retaguardia, que se mezcló con ella y llegó al frente de mi posición al sud del Río de las Piedras casi a un tiempo; en consecuencia, hice lugar la artillería que se hallaba al mando del barón de Homberg y mandé que, por el costado derecho, saliesen Don Carlos Forest, capitán del N° 1, con la parte de la División de Cazadores que tengo a su cargo; Don Miguel Aráoz, comandante 2° del N° 6, por el costado izquierdo con cien hombres de Pardos y Morenos, y la Caballería, al mando del Mayor General D. Eustoquio Díaz Vélez, con su segundo, el Teniente Coronel D.Juan Ramón Balcarce, por el centro; avanzaron todos con intrepidez, Jefes, Oficiales y Tropa, y la victoria coronó sus nobles y generosos esfuerzos poniendo en fuga vergonzosa al enemigo, quien dejó en el campo de batalla dos oficiales y cincuenta y ocho soldados muertos, y ciento cincuenta fusiles y cuarenta soldados que se hicieron prisioneros, no habiendo tenido, de nuestra parte más que seis heridos, entre los cuales el digno Don Miguel Aráoz, y muertos gloriosamente el Capitán Don Manuel Mendoza, un sargento de Húsares y un soldado.»

    Luego de esta victoria inesperada Belgrano seguiría camino, pero a los pocos días unos tucumanos le saldrían a su encuentro y le invitarían a que presente batalla en Tucumán, hecho que finalmente se daría el 24 de setiembre.

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