Homenaje a Ladislao Biró

    0
    33

    Su hija, Mariana recuerda a su padre, en cuyo homenaje hoy se celebra el día del inventor argentino

    Lázlo Jozséf Biró nació en Budapest el 29 de septiembre del último año del siglo XIX. «No llegaba a los dos kilos. Era tan chiquito que a mi abuela le dijeron: ‘Déjelo a un lado’, según me contó. Tenía pocas chances de sobrevivir. Pero ella agarró una caja de zapatos, la forro con algodón y puso a mi papá adentro y debajo de una lámpara para que se mantenga calentito. Era ama de casa pero siempre había querido ser médica, que en ese entonces era como ser prostituta», cuenta Mariana en su oficina de la dirección de la Escuela del Sol, colegio que fundó en el barrio porteño de Colegiales con su marido en 1966 y dirige desde entonces.

    «Mi papá creció demostrando que tenía fuerza a pesar de ser menudito. Entonces, por sugerencia del pediatra, cuando no quería comer mi abuela le ponía la comida más alta de lo que él podía alcanzar. Pero además pasaba y decía: ‘No toquen ese plato’. Mi papá buscaba una silla, subía y se la comía», detalla Mariana sobre la infancia cargada de desafíos que forjó el carácter de Biró.

    En tiempos de la Primera Guerra Mundial, Ladislao se educó en una familia de médicos donde se esperaba que siguiera el mandato. De hecho empezó a estudiar y se interiorizó por el hipnotismo. «Porque cuando fue soldado casi al final de la guerra, notó que muchos de sus compañeros sufrían estrés post traumático y quería curarlos», revela Mariana sobre el hombre para saciar su curiosidad trabajó como periodista. Y que nunca quiso hacer la carrera de Ingeniería porque «una vez que le explicaban algo, era más difícil pensarlo de otra forma».

    Cansado de mancharse y que se le trabara la lapicera Pelikan, se dedicó a observar las rotativas del diario y a preguntarse cómo podía crear algo que se basara en los principios de la imprenta. Con 38 años ideó una pequeña bolita para poner en un tubo, con una tinta especial que fluyera por la fuerza de la gravedad y se secara en el papel.

    «Patentó el invento original en 1938 en Hungría. Y empezó un proceso largo hasta comercializarlo. Porque el mundo estaba en guerra: las bolillas y la tinta no eran perfectas. Entonces cuando papá quería mostrarlo, antes de entregarlo lo limpiaba un poquito debajo de la mesa», revela Mariana y apunta que «la propiedad de la patente sobre el invento duraba 15 años pero hoy dura 20».

    Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2019/05/19/la-increible-vida-de-ladislao-biro-en-el-recuerdo-de-su-hija-como-invento-la-birome-y-vino-a-la-argentina-para-convertirla-en-un-exito/

    Dejar respuesta

    Please enter your comment!
    Please enter your name here