El triste adiós al Gasómetro

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    Avenida La Plata al 1700. Más específicamente entre las calles Inclán y Las Casas se erguía, orgulloso a pesar del paso de los años, el Gasómetro. Era la cancha de San Lorenzo. Durante muchos años, cuando podía albergar a 75 mil espectadores en sus tribunas de madera, también fue el estadio en el que se disputaban los partidos más importantes del fútbol argentino. El 2 de diciembre de 1979 cerró sus puertas para siempre. El Ciclón recibió ese día a Boca en un clásico que terminó 0-0 y que correspondía a la 14ª fecha del Grupo D del Nacional, un torneo en el que tanto azulgranas como xeneizes cumplieron pobres campañas y quedaron eliminados en la fase inicial.

    Se podría decir que el Gasómetro hasta precedió al barrio. Cuando se construyó, en 1916, esa zona correspondía a Almagro, pues Boedo no existía como tal. Más allá de las cuestiones catastrales, ese estadio era el orgullo de San Lorenzo. Pero en esos amargos días de diciembre del ´79 el corazón se les hizo añicos a los cuervos. El club venía contando las monedas desde hacía rato. No podía hacer frente a las obras en el predio del Bajo Flores y tampoco mantener su cancha.

    Desde los años ´60 estaba pautado un proyecto de urbanización en los terrenos del escenario en el que habían brillado Armando Farro, Rinaldo Martino y René Pontoni en 1946, o los vascos Isidro Lángara y Angel Zubieta tiempo antes, Diego García en los años ´30, el lugar donde José Sanfilippo hizo goles a raudales a lo largo de dos décadas, o donde deleitaron los Carasucias Héctor Veira, Narcisco Doval, Fernando Areán, Victorio Casa y Roberto Telch a mediados de la década del ´60 y apabullaron Los Matadores de 1968 y fue local el equipo bicampeón del ´72… El paso del tiempo ponía contra las cuerdas a la institución de Boedo. La intendencia de la Ciudad de Buenos Aires en los tiempos de la dictadura, a cargo del brigadier Osvaldo Cacciatore, se apoderó de los terrenos y subastó las instalaciones. El famoso plan urbanístico quedó en el olvido. Poco a poco se fue loteando y rematando el amplio terreno de casi ocho mil metros cuadrados. Con la democracia apareció la empresa Carrefour y se instaló allí, colocando góndolas donde antes se habían gestado innumerables hazañas futbolísticas…

    Antes de que a San Lorenzo lo arrancaran de su tierra, el equipo que dirigía técnicamente Carlos Salvador Bilardo se encontró con Boca. Era la última vez del Ciclón en el Gasómetro. En realidad todavía nadie estaba al tanto de esa situación, ya que no se había concretado el convenio que las autoridades del club debieron firmar con Cacciatore para desprenderse de los terrenos. Más tarde llegarían los remates (los tablones fueron a parar a la cancha de Ituzaingó y hasta Sanfilippo consiguió algunos) y el desmantelamiento total, completado recién en 1984.

    Pero ese triste 2 de diciembre también hubo fútbol. San Lorenzo y Boca le dieron forma a un partido muy malo, que sólo se recuerda porque coincidió con el adiós al famoso estadio. En ese entorno de pobre nivel -nada llamativo para las campañas de uno y otro equipo a lo largo del año- el árbitro Teodoro Nitti sancionó un penal por una infracción de Hugo Orlando Gatti sobre Rubén Darío Insua. Con sus piernas, el Loco contuvo el remate al medio y demasiado anunciado de Hugo Coscia. La crónica incluyó dos expulsados en el conjunto local (Rubén Collavini por juego brusco y el arquero suplente César Mendoza a instancias de uno de los jueces de línea) y no mucho más. Quizás el dato anecdótico de la silbatina generalizada de un público decepcionado.

    El clima de tristeza por la pérdida del adorado suelo -pocos tienen en la mente ese rápidamente olvidable empate- se prolongó durante varias décadas. San Lorenzo había sido despojado de su identidad barrial. Deambuló por todos lados. Hasta se fue al descenso… La lucha por el regreso a Tierra santa, como la llaman sus hinchas, se concretó el 30 de junio de 2019 luego de años de apasionado trabajo de un grupo de socios abrazado a una ilusión tan firme como romántica. Es difícil saber si alguna vez en La Plata al 1700 habrá o no otro estadio. En cambio, no hay dudas de que el Gasómetro marcó una era del fútbol argentino. Y por eso su despedida fue tan amarga.

    LA SINT

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