Muere el presidente Victorino de la Plaza

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El 2 de octubre de 1919, muere el presidente Victorino de la Plaza, que ejerció la primera magistratura del país a la muerte de Roque Saenz Peña en 1914 hasta completar el mandato en 1916.

De la Plaza es considerado el último presidente conservador.

Salteño, nacido en Payogasta, el 2 de noviembre de 1840, estudió en Conepción del Uruguay, gracias a una beca del entonces presidente Justo José de Urquiza.  teniendo entre sus compañeros a Julio Argentino Roca. Posteriormente viajó a Buenos Aires, para ingresar a la universidad. Comenzó a cursar Filosofía, donde se destacó. Esto le permitió que el presidente Mitre lo nombrara como escribiente segundo de la Contaduría Nacional, en 1864; al año siguiente fue nombrado escribiente primero.

La carrera militar de De la Plaza fue muy corta. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, abandonó sus estudios universitarios y se enroló en un regimiento de artillería;10​ fue elegido como ayudante del general Julio de Vedia. Luchó en las batallas de Estero Bellaco, el 2 de mayo de 1866, y de Tuyutí, el 24 de mayo de ese mismo año.​ El gobierno uruguayo lo galardonó con la medalla Sol de Plata por su accionar durante la batalla de Estero Bellaco y con los Cordones de Honor por su actuación en Tuyutí. Bartolomé Mitre, por su parte, lo ascendió al grado de capitán y le entregó una mención por su heroísmo. Sin embargo, De la Plaza debió regresar a Buenos Aires por problemas de salud.

A su regreso, se inscribió en la Facultad de Derecho para estudiar abogacía. Se recibió el 13 de julio de 1868, con su tesis llamada El crédito como capital. Tuvo como padrino a Dalmacio Vélez Sarsfield, para quien había trabajado como escribiente mientras este redactaba el Código Civil.

De la Plaza inició su carrera pública y política durante el gobierno de Domingo Faustino Sarmiento, quien lo nombró profesor de filosofía del Colegio Nacional de Buenos Aires, reemplazando a Pedro Goyena. Tras la aprobación del Código Civil por parte del Congreso Nacional, fue el encargado de enviarlo a los Estados Unidos, en cuyas prensas se lo imprimiría.

En los años siguientes tuvo una actuación destacada como abogado de bancos y como diplomático; residió muchos años en Londres, y en 1890 fue encargado por el presidente Carlos Pellegrini de la renegociación de la deuda externa del país, en medio de la crisis económica de ese año.

En los primeros meses de 1909 comienza a elaborarse la candidatura presidencial de Roque Sáenz Peña y su amigo personal Paul Groussac publicó un artículo titulado Sáenz Peña alabando sus condiciones y apoyando tal candidatura. El 4 de septiembre de 1909, cuando su postulación ya estaba consolidada y aceptada, Sáenz Peña salió para Europa quedando sin definir quién lo acompañaría como candidato a vicepresidente. Quienes se mencionaban para ello en la prensa eran Manuel de Iriondo, Benito Villanueva, Pedro Olachea Alcorta y el ministro del Interior Marco Avellaneda, quien decía contar con el apoyo del presidente Figueroa Alcorta.16​ Hubo varias reuniones de sus partidarios sin que llegaran a un acuerdo y Sáenz Peña, que hasta el momento había dejado que sus partidarios eligieran el candidato a vicepresidente, se alarmó considerando que si aparecía como un nombramiento por indicación de Figueroa Alcorta su investidura se vería menoscabada y el 1°de diciembre de 1909 publicó una carta expresando su preferencia por Victorino de la Plaza.17​El 2 de diciembre se reunió la asamblea de la Unión Nacional y votó a favor de la candidatura de de la Plaza.

El 21 de diciembre de 1909 se aprobó una ordenanza municipal de la ciudad de Buenos Aires, la cual autorizaba a la Compañía de Tranvías Anglo Argentina a construir una línea de subterráneos en la ciudad; sin embargo, las obras solo comenzaron el 15 de septiembre de 1911, con la presencia del presidente Sáenz Peña y del intendente Joaquín Samuel de Anchorena. De esta forma, Buenos Aires se convertía en la decimotercera ciudad en el mundo en tener un servicio de trenes subterráneos, y la primera en Sudamérica. La inauguración de la línea se llevó a cabo el 1 de diciembre de 1913. El viaje inaugural, al que asistieron De la Plaza (en representación del gobierno nacional), Anchorena y otros funcionarios, tuvo lugar entre las estaciones Plaza de Mayo y Once.

El 6 de octubre de 1913, Sáenz Peña solicitó una licencia a su cargo por razones de salud –moriría menos de un año más tarde, sin haber reasumido el cargo– por lo que el vicepresidente Victorino de la Plaza se hizo cargo del gobierno mediante decreto​ firmado por el mismo Sáenz Peña y su ministro de interior Indalecio Gómez y reorganizó su gabinete en febrero del año siguiente. El presidente murió el 9 de agosto de 1914.

Victorino de la Plaza era especialista en finanzas. Durante su mandato, se creó la Caja Nacional de Ahorro Postal y se sancionaron las leyes de Accidentes de Trabajo y de Casas Baratas para empleados y obreros, llamada Ley Cafferata por su inspirador, el diputado Juan Félix Cafferata. ​ Se inauguró el primer ferrocarril eléctrico, que une hoy la ciudad de Buenos Aires con Tigre. Implementó la Ley Sáenz Peña de voto universal, secreto y obligatorio.

En medio de la crisis económica, de la incertidumbre por la guerra y de la desazón del gobierno por la derrota conservadora frente a la Unión Cívica Radical, él mismo festejó el Centenario de la Declaración de la Independencia.​ Durante los festejos, el presidente recibió un ataque con arma de fuego por un militante anarquista, del cual resultó ileso.

En 1914, las elecciones de diputados parecieron dar la razón a los conservadores más optimistas: a pesar de los triunfos radicales del año 1912, en esta segunda prueba los conservadores se llevaron 33 diputados, los radicales 22, los socialistas 7 y la Liga del Sur 2.

​Sobre la base de la Liga del Sur –partido provincial santafesino fundado por Lisandro de la Torre en 1908– en diciembre de 1914 se fundó el Partido Demócrata Progresista, con la intención de aglutinar a las dispersas fuerzas conservadoras;36​ pero la insistencia de De la Torre en dirigir el partido37​ y en definirse como socialmente liberal –en oposición al conservadurismo de sus potenciales aliados– llevó a la fundación posterior de una Concentración Conservadora, dirigida por Benito Villanueva y Ugarte, que fue a las elecciones por separado.38​De la Plaza bregó, tanto antes como después de asumir la presidencia, para impulsar la formación de un partido conservador. Hacia 1915 pueden observarse tres tipos de orientación al respecto: los que se mantenían en el antiguo orden de ideas confiando exclusivamente en las agrupaciones provinciales, los que sostenían la necesidad de fundar un partido nuevo, orgánico, con perfil programático y liderazgo, sostenido con disciplina interna y, finalmente, los que querían también un partido nacional pero partiendo de las posiciones de poder ya adquiridas, esto es manteniendo la fuerte influencia de los gobernadores provinciales.

Por su parte, los radicales tuvieron algunos problemas para conformar las listas de candidatos a gobernadores y diputados, pero no en cuanto al candidato presidencial: el único candidato posible era Yrigoyen; la proclamación de la candidatura presidencial ocurrió apenas dos semanas antes de las elecciones, mucho después de la presentación de las listas de electores. Aun así, en el Congreso partidario que decidió la candidatura de Yrigoyen se habían presentado tres candidaturas más, todas de futuros disidentes del radicalismo.

Es bueno aclarar que antes de las elecciones de 1916, en 1915 el doctor Victorino de la Plaza otorgó la ciudadanía a 3.000.000 de inmigrantes, siendo que la mayoría simpatizaba con el partido Radical, que nació en la Revolución del Parque, en el partido socialista y en el anarquismo.

La elección presidencial se celebró el 2 de abril de 1916, participando en ella 747 000 votantes, el 45,59% de los cuales votó por Yrigoyen. ​ Semanas más tarde, este era consagrado presidente por una diferencia de apenas un voto en el colegio electoral.

Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia el 12 de octubre de 1916, momento en que generalmente se admite el fin del ciclo conservador en la Argentina.

Victorino de la Plaza, luego de entregar el poder a Yrigoyen, se fue caminando, mientras el público lo ovacionaba.

 

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