Torre Nilsson, pionero del cine argentino de autor

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El 8 de septiembre de 1978 moría Leopoldo Torres Nilson, figura fundacional de nuestro cine moderno, tuvo una prolífica carrera como realizador, productor y escritor.

El 8 de septiembre de 1978 moría Leopoldo Torres Nilson. Ávido lector y autodidacta, comenzó a trabajar en la industria cinematográfica como asistente de dirección de su padre. En 1947 estrenó su primer cortometraje, «El muro», basado en un cuento escrito por el mismo Torre Nilsson, que representaba el más puro cine de autor. En 1950 realizó junto a su padre «El crimen de Oribe», inspirada en la novela de Adolfo Bioy Casares «El perjurio de la nieve».

Torre Nilsson se casó a los 26 y se separó a los 30 años, y tuvo dos hijos con su esposa Pilar. En 1951, Ernesto Sábato le presentó a Beatriz Guido, quien años más tarde sería su mujer. Junto a ella formaron una dupla creativa y adaptaron varias obras literarias para la pantalla grande.

Su cine puede dividirse en tres grandes categorías que no siguen un orden cronológico:
Épico-histórico: sobre la Historia Argentina que incluye películas como «Martín Fierro», «El santo de la espada» y «Güemes – La tierra en armas» (1971), interpretadas por Alfredo Alcón.
Adaptaciones literarias: desde cuentos hasta novelas, incluso obras teatrales.
Cine espectáculo: relatos marginales sobre delincuentes con un trasfondo de crítica social, como «La maffia» , «El pibe cabeza» o «Los traidores de San Ángel».

Torre Nilsson dedicó gran parte de su carrera a las adaptaciones literarias al lenguaje cinematográfico. En 1953, realizó la adaptación del cuento de Borges, «Emma Sunz», titulado «Días de odio», cuya producción fue apoyada económicamente por Armando Bó. La película tuvo éxito en el Festival de San Pablo, donde encontró un productor interesado en sus proyectos de adaptaciones literarias al cine. El estilo cinematográfico que Torre Nilsson proponía difería del resto del cine argentino de la época, motivo por el cual fue incomprendido en ocasiones. Ese mismo año rodó «La tigra», basado en la obra teatral de Florencio Sánchez, film censurado por el peronismo por sus escenas subidas de tono y estrenada once años después.

Durante la crisis de la industria cinematográfica, entre 1956 y 1957, Torre Nilsson escribió su novela «El derrotado», de la que su hijo Javier realizó una versión cinematográfica en 2011. En 1967 publicó el libro de cuentos «Entre Sajones y el Arrabal» (Editorial Jorge Álvarez).

«El santo de la espada» (basada en la obra literaria de Ricardo Rojas de 1933) es una película histórica épica y relata la vida del General José de San Martín. Protagonizada por Alfredo Alcón, se estrenó en 1970.

En 1973 Ediciones de la Flor editó su segundo libro de cuentos, “Del exilio”. Por último, en 1978, publicó su primera novela: «Jorge, el nadador» (Ediciones Torreón). Desde la década del ’60 en adelante Nilsson adaptó «Setenta veces siete», en 1962 (basado en cuentos de Dalmiro Sáez), «Martín Fierro», en 1968 (de José Hernández), «Los siete locos», en 1973 (basado en la novela de Roberto Arlt) y «Boquitas pintadas», en 1974 (sobre el folletín de Manuel Puig).

En 1960 llevó al cine «Un guapo del 900», versión de la obra teatral homónima de Samuel Eichelbaum, con quien coescribió el guión. Una de sus últimas adaptaciones fue «La guerra del cerdo» (1975), basada en la novela de Bioy Casares.

«La casa del ángel» (1956) le valió el reconocimiento de la crítica europea y fue incluida por la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma entre las diez mejores películas de la época junto a las de directores como Ingmar Bergman y Kenji Mizoguchi. Se trata de una historia escrita por Beatriz Guido que versa sobre lo que hoy denominaríamos un coming of age, es decir, un relato sobre el paso de la infancia a la adolescencia, que implica rebelarse contra el mandato familiar. La película ha destacado tanto por su estética como por su narración intimista. Los siguientes títulos en los que trabajó el matrimonio Nilsson Guido, nuevamente en clave intimista, fueron «El secuestrador» (de carácter neorrealista) y «La caída» (basado en la novela de Beatriz Guido).

Fue el primer director argentino en obtener reconocimiento internacional en diferentes festivales: San Sebastián, Cannes, Santa Margherita Ligure. Algunos de los premios más importantes que recibió fueron: Mejor Film en la muestra paralela en Venecia («Piel de verano»), el premio Copa de Plata en Sestri-Levante («Setenta veces siete»), Mejor Argumento Original en Mar del Plata («El ojo que espía»), el Mejor Film en Río de Janeiro («Martín Fierro») , el Oso de Plata en Berlín por la originalidad de la puesta en escena («Los siete locos»).

Tanto por sus temáticas como por su tratamiento, la crítica nacional e internacional destacó el aporte de Nilsson al cine de autor. El realizador abordó durante su carrera temas como la decadencia, la moral, la oligarquía, el peso muerto del pasado, el trauma de las relaciones sexuales en la adolescencia, las incomunicaciones, con un estilo propio influenciado por el cine de Luis Buñuel, Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni.

Torre Nilsson también se dedicó a la producción cinematográfica, en la que destacan «El dependiente» (1969), de Leonardo Favio, «Los gauchos judíos» (basado en la novela de Alberto Gerchunoff), de Juan José Jusid en 1975 y «Adiós, Sui Géneris» (1976), de Bebe Kamin.

Fuente: https://www.cultura.gob.ar/torre-nilsson-pionero-del-cine-argentino-de-autor-8264/

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