Batalla de Angaco

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La Batalla de Angaco se produjo el 16 de agosto de 1841 y fue un enfrentamiento de la guerra civil argentina entre el partido unitario y el federal argentinos en la localidad del mimo nombnre en la provincia de San Juan. En esta batalla se enfrentó el jefe de los federales, el general José Félix Aldao y el de los unitarios, Mariano Acha.

La Batalla de Angaco se produjo el 16 de agosto de 1841. Fue en la provincia de San Juan en la ciudad que lleva el mismo nombre. Allí se enfrentaron el jefe de los federales, el general José Félix Aldao y el de los unitarios, Mariano Acha.
La batalla de Angaco fue la más sangrienta de todas las batallas de las guerras civiles argentinas. El triunfo unitario fue exiguo, porque poco tiempo más tarde los federales retomaron la ciudad de San Juan y derrotaron, capturaron y asesinaron a Acha.

La historia venía desde mucho antes cuando se separaron las provincias del norte, de las cuales algunas integraron la Coalición del Norte y otras se unieron a las tropas federales. Nazario Benavidezn desde San Juan buscaba reunirse con Felix Aldao a fin de terinar con los unitarios de Acha y recuperar las provincias de La Rioja, San Juan y Mendoza. Aldao tomóo la ciudad de San Juan el el 13 de agosto sin combate alguno, y durante dos días se reaprovisionó.

Ante la toma de la Ciudad de San Juan, Benavidez se abasteció de 300 caballos y volvió con 400 hombres hacia la ciudad a marchas forzadas. Pasaron la noche en el paraje denominado potreros de Daniel Marcó, en el municipio de Albardón, limítrofe con Angaco.

El general Acha, conociendo el regreso de la columna de Benavídez, abandonó la ciudad y salió hacia el norte a su encuentro con un pequeño refuerzo conformado por unitarios sanjuaninos.

El 15 de agosto en la mañana, la vanguardia unitaria, el Batallón Brizuela, a cargo de Juan Crisóstomo Álvarez divisó el campamento federal, que se hallaba haciendo el rancho y con los caballos desensillados. Fue una sorpresa para ambos ejércitos, ya que no esperaban encontrarse tan pronto, ni en ese lugar. Álvarez inmediatamente dio la orden de atacar.

La batalla duró dos horas, tras las cuales las tropas de Benavídez, cansadas, hambrientas y mal dormidas fueron derrotadas. A pesar de que fue un triunfo, los unitarios solo lograron dispersar a sus enemigos.

Poco después de finalizar la batalla se divisó el polvo del grueso del Ejército Federal del Oeste, con su comandante José Félix Aldao, que ingresó por la quebrada entre el Pie de Palo y el Villicum.

Aldao continuó avanzando, seguro en la superioridad numérica de sus fuerzas, y se reunió con Benavídez, que había rearmado sus tropas. Acha, confiado por el éxito parcial de su vanguardia, había tenido tiempo de elegir estratégicamente el mejor terreno para esperar al enemigo.

Acha se apostó en un lugar donde existía una gran acequia de más de 5 metros de ancho y 2,5 metros de profundidad, y en ambos bordes tenía tupidas filas de álamos carolinos; a un lado de ella formó su ejército, colocando al centro la infantería y la artillería, y a cada lado la caballería.

El lugar de la batalla era conocido como «Punta del Norte» porque marcaba el final del valle y el comienzo del desierto. Se encontraba en la actual calle Ontiveros y continúa en calle El Bosque, cerca del límite entre los municipios de Angaco y Albardón.

El 16 de agosto de 1841, a las 8:00 de un día frío, Benavídez avanzó con su caballería en un ataque precipitado, ya que aún no llegaba el grueso del ejército federal al campo de batalla, y se lanzó contra sus enemigos. Luego de dos horas de combate, en las que perecieron la mitad de sus hombres, debió retirarse. Aldao, al tanto de la situación, no hizo nada por ayudarlo

La caballería federal fue rechazada por la caballería unitaria y, a consecuencia de esto, la infantería debió replegarse con grandes pérdidas.

La batalla se detuvo alrededor de las dos de la tarde, luego de 6 horas de combate. A la espera de un nuevo embate federal, Acha ordenó a su infantería apostarse dentro de la acequia, utilizándola como trinchera.

La batalla se detuvo alrededor de las dos de la tarde, luego de 6 horas de combate. A la espera de un nuevo embate federal, Acha ordenó a su infantería apostarse dentro de la acequia, utilizándola como trinchera.

Aldao ordenó una nueva maniobra, con el ataque del comandante Rodríguez con caballería por la retaguardia; pero los unitarios estaban prevenidos y los fusilaron a quemarropa, cayendo entre los muertos el mismo Rodríguez.

Acha se movía a lo largo de la línea arengando a sus tropas que se embravecían en su presencia.

Aldao, ganado por la desesperación, condujo personalmente lo que quedaba de su infantería y avanzó hasta la acequia, donde sus hombres se tiraron cuerpo a tierra, separando a los contendientes la acequia de 5 metros. Se fusilaron unos a otros intensamente.

El ejército federal perdió más de mil hombres, la mayor parte de sus bagajes, y sufrió a 157 infantes presos. Los unitarios perdieron más de 170 hombres. Ambos bandos dejaron en el campo de batalla gran parte de sus oficiales.

La victoria unitaria fue efímera: días después, en la Batalla de La Chacarilla, Nazario Benavidez derrotaría a los combatientes unitarios sobrevivientes en Angaco, recuperaría la ciudad de San Juan y apresaría al general Acha, quien sería ejecutado poco tiempo después.

 

 

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