Por qué San Martín se retiró de Guayaquil en silencio? El fin de la entrevista con Bolivar

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Entre el 26 y 27 de julio de 1822 los dos libertadores mantuvieron una serie de reuniones. El resultado fue el alejamiento para siempre de San Martín de América. Quedó así el campo libre para el militar venezolano.

La entrevista de José de San Martín y Simón Bolivar en Guayaquil duró dos días. Fue a puertas cerradas y nadie es testigo de lo que hablaron. El 26 al mediodía San Martín arribó a Guayaquil. Dos ayudantes de Bolívar subieron a bordo a recibirlo. Justo enfrente del muelle estaba el edificio de la gobernación. Allí se le rindió honores militares. Acompañado por su escolta caminó cuatro cuadras hasta una casa de dos pisos donde se alojaría. En la puerta lo esperaba Bolívar, con uniforme de gala, rodeado por su estado mayor.

“Al fin se cumplieron mis deseos de conocer y estrechar la mano del renombrado general San Martín”, le dijo Bolivar a su visitante. Todos subieron al primer piso a un salón acondicionado para la reunión. Luego de las presentaciones de rigor, quedaron a solas.

Cuando Bolívar se retiró, San Martín permaneció en su habitación. Por la tarde, visitó a Bolívar en su residencia.

Al día siguiente volvieron a encontrarse. Se encerraron durante cuatro horas. La posición de poder de Bolívar impidió que acordaran cuestiones políticas y estratégicas sobre lo que hoy es Ecuador; tampoco sobre cómo encarar la última etapa de la guerra y menos sobre la forma de gobierno a implementar.

Al salir, participaron de un banquete para 50 personas. “Brindo, señores, por los dos hombres más grandes de la América del Sur, el general San Martín y yo”, dijo Bolívar levantando su copa. El libertador respondió: “Por la pronta terminación de la guerra, por la organización de las nuevas Repúblicas del Continente y por la salud del Libertador”.

Más tarde, la ciudad ofreció un baile. Contrastaba la alegría de Bolívar bailando con la de San Martín con aire de preocupado. Al final le pidió a Tomás Guido: “Llame usted al coronel Soyer: ya no puedo soportar este bullicio”.

Se despidió de su anfitrión y, sin que nadie lo notara, se retiró. Fue directo al Macedonia y esa madrugada del 28 volvió a Lima. “La opinión que había formado del general Bolívar, es decir, una ligereza extrema, inconsecuencia en sus principios y una vanidad pueril”.

Estaba defraudado. Al parecer Bolívar solo se mostró dispuesto a devolverle los hombres que en su momento le había enviado. San Martín demoró un mes en escribirle. Le confesaba que los resultados del encuentro no eran los que esperaba. Dijo estar convencido de no haber sido lo suficientemente sincero en su ofrecimiento de servir bajo sus órdenes o que le incomodaba su presencia.

Luego de describirle la delicada situación en el terreno de la guerra, le informó que convocaría al primer congreso del Perú y que al día siguiente se embarcaría a Chile, ya que sostenía que su presencia era un obstáculo para que entrase con su ejército en Perú. “Para mi hubiese sido el colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien la América debe su libertad. El destino lo dispone de otro modo y es preciso conformarse”.

Cuando pisó el muelle de El Callao, le dieron noticias aún peores: habían logrado hacer renunciar a Monteagudo, quien debió exiliarse. Encontró que los peruanos habían tomado muy mal la anexión de Guayaquil a Colombia y muchos de sus jefes militares también estaban descontentos. Llegaron a tildarlo de cobarde.

El 20 de septiembre, ante el primer Congreso Constituyente celebrado en la Universidad de San Marcos, presentó su renuncia irrevocable. Después de que le insistieran, aceptó el título de Fundador de la Libertad del Perú. Se sintió aliviado del peso que se sacaba de encima. Le confesó a O’Higgins su intención de ir a Buenos Aires “a ver a mi chiquilla”.

A las nueve de la noche del 20 de septiembre, sorprendió a Guido: le dijo que navegaría hacia Chile. Le dolía separarse de sus camaradas y de aquellos que lo habían ayudado, pero estaba convencido de que su presencia era perjudicial para el Perú. Tanto insistía Guido en convencerlo que lo cortó: “Le diré a usted sin doblez, Bolívar y yo no cabemos en el Perú”. El 12 de octubre de 1822 llegó a Valparaíso. No volvería nunca más al Perú.

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2023/07/26/la-misteriosa-cumbre-de-guayaquil-entre-san-martin-y-bolivar-los-gestos-de-los-protagonistas-tras-la-reunion/27

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