La «Pelea del Siglo», un siglo después

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El 15 de setiembre de 1923 pasaría a la historia en el mundo del boxeo por haberse desarrollado la que fue bautizada como la «pelea del siglo», entre el campeón del mundo de los pesados Jack Dempsey y el retador argentino Luis Angel Firpo. La pelea tuvo de todo, y aunque el resultado final fue para el norteamericano, el argentino tuvo que ser el ganador. Un complicidad del árbitro y los jurados le privaron de esa posibilidad, pero no de la fama y el prestigio que alcanzaría después de esa noche.

En el minuto dos y medio del primer round y tras haber caído siete veces, Luis Ángel Firpo decidió que era el mejor momento para mostrar por qué había llegado a ese ring después de haberse preparado durante más de siete meses, desde el día de su arribo a New York en febrero de 1923. En ese ring del Polo Grounds Jack Dempsey, campeón mundial de los pesos pesados, esperaba a su retador con adrenalina: aquel sudamericano del que le hablaron era mejor de lo que pensaba.

Firpo se levantó (para 1923 las reglas de las tres caídas para la victoria por Knock Out no existían) y se enfrentó a su retador. Retrocedió un poco para cederle espacio a la fuerza de sus puños y lanzó golpes al campeón. Este se protegió, aunque algunos llegaron.

Firpo siguió intentando y llevó a su retador hasta las cuerdas. Golpes y más golpes llegaron al rostro de Dempsey, que en vano intentaba esquivarlos, pero dos derechazos lo encontraron y su cuerpo pasó entre las cuerdas y cayó sobre el periodista Jack Lawrence y su máquina de escribir con la que hacía la crónica del momento.

El y los periodistas ubicados al costado del ring lo ayudaron a volver (acción que debió ser penada) mientras el referí contaba lentamente. La disyuntiva persiste hasta el día de hoy: algunos textos de la época hablan de un conteo de 9 segundos, y otros de 17 segundos. Sin embargo la imagen de ese momento que recorrió el mundo es la del campeón del mundo Jack Dempse mientras era arrojado fuera del ring por aquel ignoto argentino.

En el minuto dos y medio del primer round y tras haber caído siete veces, Luis Ángel Firpo decidió que era el mejor momento para mostrar por qué había llegado a ese ring después de haberse preparado durante más de siete meses, desde el día de su arribo a New York en febrero de 1923. En ese ring del Polo Grounds Jack Dempsey, campeón mundial de los pesos pesados, esperaba a su retador con adrenalina: aquel sudamericano del que le hablaron era mejor de lo que pensaba.

El referí Jack Gallagher, quien sería sancionado poco después por su pésima labor y encontrado muerto en la más absoluta pobreza el 21 de noviembre de 1930, observaría incrédulo lo que ocurriría apenas 20 segundos después.

Firpo se levantó (para 1923 las reglas de las tres caídas para la victoria por Knock Out no existían) y se enfrentó a su retador. Retrocedió un poco para cederle espacio a la fuerza de sus puños y lanzó golpes al campeón. Este se protegió, aunque algunos llegaron.

Firpo siguió intentando y llevó a su retador hasta las cuerdas. Golpes y más golpes llegaron al rostro de Dempsey, que en vano intentaba esquivarlos, pero dos derechazos lo encontraron y su cuerpo pasó entre las cuerdas y cayó sobre el periodista Jack Lawrence y su máquina de escribir con la que hacía la crónica del momento.

El y los periodistas ubicados al costado del ring lo ayudaron a volver (acción que debió ser penada) mientras el referí contaba lentamente. La disyuntiva persiste hasta el día de hoy: algunos textos de la época hablan de un conteo de 9 segundos, y otros de 17 segundos. Sin embargo la imágen de ese momento que recorrió el mundo es la del campeón del mundo Jack Dempse mientras era arrojado fuera del ring por aquel ignoto argentino.

Firpo había nacido el 11 de octubre de 1894 en Junín y en 1917 comenzó su carrera profesional logrando su primera gran corona el 20 de abril de 1920 tras ganarle por KO en el primer round a Dave Mills por el título sudamericano de pesos pesados. A esa le siguió una seguidilla de cinco victorias y una pelea sin decisión, que fueron el puntapié para que en 1922 fuera a entrenarse a Estados Unidos en vistas de ganar el título mundial.

Su primera pelea en esas tierras fue el 20 de marzo cuando le ganó por Knock Out en el séptimo round a Tom Sailor Maxted, campeón de la marina norteamericana y que apodaban «El derribador de esperanzas». Joe McCann y Jack Hermann fueron sus otras dos víctimas hasta que quiso volver a Buenos Aires por unos pocos meses, en donde volvió a ganar tres peleas más. Pero en su mente sólo tenía en cuenta una cosa: ganar el título del mundo. El retorno a los Estados Unidos en febrero del año siguiente lo encontró con una pelea veinte días después. La victoria ante Bill Brennan el 12 de marzo fue tan categórica que un periodista lo llamó «El toro salvaje de las pampas», apodo con el se lo conocería por siempre.

Más victorias en Estados Unidos, Cuba y México fueron agregadas a su historial, pero la lograda ante Jess Willard el 12 de julio fue la que le dio la oportunidad del título contra Dempsey. Poco antes de esa pelea, hubo un primer cruce del boxeador de Junín con el campeón del mundo. cuando este se lo cruzó y le dijo que le arrebataría el título.

Jack Dempsey, de 28 años, por entonces tenía 52 peleas ganadas y defendía por quinta vez el título de campeón del mundo de los pesos pesados. Venía de ganar peleas multitudinarias contra George Carpentier y Bill Miske, entre otros. Era una absoluta estrella mundial y su nombre aparecía en los medios: de hecho fue tapa de la revista Time el 10 de septiembre de 1923, cuatro días antes del combate con Firpo.

Jack Dempsey, de 28 años, por entonces tenía 52 peleas ganadas y defendía por quinta vez el título de campeón del mundo de los pesos pesados. Venía de ganar peleas multitudinarias contra George Carpentier y Bill Miske, entre otros. Era una absoluta estrella mundial y su nombre aparecía en los medios: de hecho fue tapa de la revista Time el 10 de septiembre de 1923, cuatro días antes del combate con Firpo.

La pelea originalmente iba a realizarse en marzo de 1924 porque así lo había acordado con Tex Richard, pero este aduciendo»serias influencias políticas» adelantó la fecha. Firpo tenía apenas dos meses para prepararse. El entrenamiento fue durísimo y las peleas de exhibición se hicieron cada vez más reiteradas: entre el 17 de julio y el 17 de agosto de ese año, el argentino fue retado ocho veces y las ganó todas.

El escenario elegido fue el Polo Grounds que, como su nombre lo indica, era un estadio de Polo utilizado en esa ocasión para un cruce de box. Ochenta mil personas se acercaron al lugar, y otras veinte mil intentaron meterse sin suerte, para presenciar una pelea que debió suspenderse porque Firpo tenía una fractura dislocada en el codo izquierdo. Sin embargo, pocas horas antes su brazo fue reacomodado por un doctor y debió ser vendado para evitar la hinchazón. Las imágenes de la pelea muestran que, efectivamente, los golpes más fuertes de Firpo fueron hechos con el brazo derecho.

La recepción en Buenos Aires de esta pelea no fue menor a la expectativa en Estados Unidos: era la primera vez que un deportista argentino tenía la oportunidad de conseguir un titulo mundial en cualquier deporte. A diferencia de la actualidad en donde la información fluye de modo instantáneo, las innovaciones tecnológicas de 1923 no eran las que conocemos. Las transmisiones telegráficas que llegaban a las radios o bien a los edificios de los diarios(como el del diario Crítica o el diario La Prensa) eran la única fuente verídica de información instantánea que luego iban anotando en pizarras puestas en la calle para que el público las viera. LOX Radio Cultura, la única que narró los acontecimientos en New York. Un empresario, Domingo Pace, aprovechando el uso de bobinas y parlantes, puso su estadio ubicado en Corrientes 1066 y cobró 50 centavos a quien quisiera entrar a escuchar la pelea. El escenario ocho años después cambiaría de dueños y de locación, pero no de nombre: era el Luna Park.

Al Palacio Barolo también llegaban informaciones de la pelea, y dispusieron en clave luminosa quién sería el ganador: si era roja, el ganador era Dempsey; si era verde, Firpo. Tras la estrepitosa caída del norteamericano, las luces del Palacio se iluminaron de verde llenando de júbilo las calles. Pero después, llegó la decepción. La rapidez con la que las noticias arribaban podían dar lugar a estos malentendidos.

Las imágenes de la pelea tardaron años en llegar a Argentina: de hecho, Firpo (al igual que Dempsey) siempre quiso aprovechar su imágen para ser proyectada en los cinematógrafos o en los medios y pidió filmar con su propio equipo esa ocasión, pero no lo dejaron.

Más allá de los resultados, las recepciones en el mundo no se hicieron esperar: en El Salvador se fundó un equipo de fútbol una semana después de la pelea con el nombre del boxeador y los colores de San Lorenzo, club del que Firpo era hincha. En Rocky (1976), Sylvester Stallone pone en boca de Mickey, el entrenador, la referencia a la pelea de Firpo. El pintor George Bellows hizo una obra del momento de la caída icónica titulada «Dempsey and Firpo», y que llegó a ser referenciada en Los Simpsons.

Gallagher contó hasta diez en la novena caída de Firpo, que sería la definitiva. Dempsey se acercó al argentino para ayudar a levantarse mientras el público vitoreaba que el título seguía en poder del local. Uno de los momentos más icónicos de la historia del boxeo duró apenas 3 minutos y 57 segundos.

La pelea fue el cenit de ambos boxeadores: Dempsey volvió a pelear recién tres años después contra Gene Tunney el 23 de septiembre de 1926, y perdió el título. En 1927 disputaría dos combates más y se retiraría del boxeo profesional: haría centenares de peleas de exhibición pero se dedicó más bien a la filantropía y hasta a formar una carrera como actor.

Firpo, en cambio, volvió a pelear, a modo de exhibición apenas 12 días después de la derrota, contra Natalio Pera en Montreal. Volvió a Buenos Aires en noviembre de 1923 y disputó unas pocas peleas más que las ganó. Intentó, sin suerte, rearmar su carrera en Estados Unidos en 1924, pero los combates que tuvo quedaron sin decisión. Se retiró el 3 de abril de 1926 en un combate contra Emiliano Spalla que ganó por puntos. Intentó diez años después, volver a rearmarse pero sólo tres enfrentamientos fueron suficientes para colgar los guantes.

Ni Dempsey ni Firpo volvieron a brillar como esa noche de hace un siglo. No se hablaron por 25 años, hasta que el 12 de septiembre de 1948, Firpo lo llamó por teléfono a Dempsey para recordar ese momento. Volvieron a encontrarse en persona recién en septiembre de 1954, en una de las estancias que tenía Firpo en Rosario, en donde lo agasajaron al norteamericano con mate y asado. Pocos días después, el mismo presidente Juan Domingo Perón los homenajeó en un evento realizado en el Luna Park como previa a una pelea. Curiosamente, en ese mismo 1954, apenas dos meses después, en Japón, Pascual Pérez lograría contra Yoshio Shirai, lo que no pudo Firpo: ganar el primer título mundial de box para un argentino.

Firpo murió el 7 de agosto de 1960. Dempsey, el 31 de mayo de 1983.

Fuente: https://www.elgrafico.com.ar/articulo/%C2%A1habla-memoria!/69301/firpo—dempsey-la-pelea-del-siglo-cumple-un-siglo

 

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