Se suspenden las Corridas de Toros en Buenos Aires

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De todas las diversiones populares que España implantó en América, las carreras de Caballos y las Corridas de Toros fueron las únicas que no sólo contaron con la aprobación de las autoridades, sino también con la presencia y el goce de las mismas.

Las corridas de toros fueron no sólo en la península ibérica, sino en todo el Imperio español, la fiesta del orden estamentario. En los territorios de Nueva España, se implantaron desde los primeros años de la conquista con el objetivo de legitimar el derecho de los españoles a dominar a los indígenas. Y no fue casual que la primera corrida de toros en Nueva España se realizara el 13 de agosto de 1529, para honrar la fiesta de San Hipólito.

En el Río de la Plata, la primera corrida de toros se realizó el 11 de noviembre de 1609, en conmemoración de la festividad de San Martín de Tours, patrono de la ciudad.

Al igual que en el resto de América, hasta fines del siglo XVIII, las corridas de toros se improvisaban en la plaza Mayor. La primera plaza de toros permanente fue la de Monserrat, construida en 1791. Esta funcionó hasta 1799, fecha en que se erigió la del barrio del Retiro.

Después de 1810, el virreinato del Río de la Plata, la lidia de toros que nunca llegó a ser una pasión fervorosa, comenzó a decaer como consecuencia de la reacción antiespañola. Finalmente el gobierno de José Rondeau fue el que prohibió definitivamente esta diversión, por un decreto que también fue refrendado por Martín Rodríguez. La Plaza de Toros fue demolida y su material fue usado en la construcción de los cuarteles. Terminaba así una de las últimas diversiones que habían sido exportadas por los españoles desde la conquista.

Fuente: https://bit.ly/3GDFl0g

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